22 abr 2014

Detrás de la verja



Aquel día el chiquillo decidió cambiar el camino de regreso a su hogar.
Caminaba alegre, vigoroso, disfrutando de la compañía de su perro Lord, al que paseaba todas las tardes, justo antes de que el Sol empezara a esconderse en el horizonte.
Era en ese momento cuando el cielo se tornaba ensangrentado, mostrando su herida en las nubes para luego ser cubierta por una gasa de oscuridad y de estrellas. Se trataba, sin duda, de la visión más hermosa del día.
Pero el niño no prestaba atención a tan apacible acontecimiento. Calado en su propio silbido, intentaba reproducir la melodía de una lejana canción que apenas ya recordaba. Y Lord, como fiel perro que era, trotaba a su lado sin ser consciente del derrame rojo que brotaba del magullado cielo.
Fue entonces cuando el pequeño reparó en una gran verja cerrada a la derecha del camino.
Era vieja, pues el paso del tiempo se había comido su esplendor, y un grueso candado impedía cualquier posibilidad de abrirla.
El chiquillo se acercó curioso, sin perder la sombra de Lord. Agarró la verja con sus pequeñas manos y metió la menuda cara por entre los barrotes.
Solo alcanzaba a ver una espesura verde que redondeaba un camino hacia ninguna parte, pero al niño le pareció un sendero idílico, misterioso… La entrada a un jardín secreto que permanecía oculto tras la verja.
Se imaginó así mismo caminando por aquel paraje, para descubrir un edén poblado de personajes enigmáticos, o una casa abandonada cuyas ventanas tapiadas escondían un espeluznante secreto.
Intentó en vano mover la verja para que se abriera, pero el candando superaba incluso la fuerza de un adulto.

Para el chiquillo, lo que había detrás de la verja, siempre sería un secreto, así que, cada día que pasase por allí, podría imaginarse mil aventuras, cada una, con un paisaje distinto.

19 mar 2014

Con los brazos en mi regazo



Con los brazos apoyados en mi regazo, me pregunto cuánto tiempo ha pasado…, cuando fue la última vez que toqué tu rostro, que abracé tu cuerpo, que crucé mis ojos con los tuyos…
Con los brazos apoyados en mi regazo, evoco tu imagen en un algún rincón de mi mente, de mis pensamientos, de mi imaginación… Y como una inmortal llama, veo tu aura brillar sobre mi cabeza, detrás de mí, cuidándome, asustando al vendaval que en ocasiones sopla con fuerza.
Con los brazos apoyados en mi regazo, recuerdo que anoche soñé contigo. Me acompañabas en mi camino hacía el encuentro de una esperada nueva. Velabas en mi onirismo para no perderte la señal de un nuevo acontecimiento.
Estabas ahí, a mi lado.
Con los brazos apoyados en mi regazo, te mantengo en mi corazón con una simple sonrisa, con la complicidad de quien sabe lo que nadie sabe, con la certeza de que todo está ahí aunque no veamos nada, con la certidumbre de quien todo sabe pero casi nada recuerda.

Con los brazos apoyados en mi regazo, imagino las miles de estrellas que colorean el firmamento, y veo como una de ellas lleva tu sello, tu esencia, tu identidad... Y entonces, cuando miro al cielo, te veo formar parte de mi mismo universo.

6 mar 2014

Pensamientos




Aquel día lucía el sol con mucha viveza.
Un pequeño gorrión, posado sobre un viejo tejado, parecía mirar a la mujer a través del cristal de la ventana. Movía su diminuta cabeza de un lado a otro, como si quisiera saber en qué pensaba ese ser que para él era tan distinto.
Pero la mujer no estaba pensando, permanecía en trance, sumida en la nada. Su mente volaba entre dudas y sentimientos enfrentados. Sus ojos no enfocaban el paisaje que tenían delante, simplemente, no estaban allí. Se habían ido.
Y en qué pensaba la mujer era lo menos importante. No interesaba la respuesta al motivo de aquella ausencia. Lo que realmente asombraba era que en ese momento, en algún lugar del mundo, otra persona experimentaba la misma sensación de vacío, y si nos fijábamos bien, podíamos encontrar a muchos más seres con la mente fuera de sus cuerpos.
No era pues, un hecho aislado. La mujer no se encontraba sola en su incertidumbre. Pero ella no era consciente de ello, y tampoco le importaba.
Y el gorrión, que piaba contento desde el viejo tejado, se alegraba de ser un pequeño pájaro. Sin saber qué significaba aquello, qué significaba estar allí, simplemente gozaba de estar vivo.

12 feb 2014

Existir



Desde el vacío más profundo del universo,
Una pequeña estrella nos mira cauta,
Se ríe de nuestra ignorancia,
Llora por nuestra fatalidad,
Pues ella sabe, conoce, cual es la verdad.

Desde el punto más lejano del firmamento,
Una galaxia se expande con calma,
Con brazos estelares nos abraza,
Mientras se burla de nuestra ingenuidad,
Pues ella sabe, conoce, donde está la claridad.

Y en algún lugar de nuestro cielo incierto,
Se pregunta el hombre cuál es la realidad,
Pues incapaz de hallar una contestación,
No puede más que caminar al azar,
No puede más que dejar de pensar,

¿Qué significa existir?
¿Qué significa vivir?
¿Qué significa, entonces, morir?

Desde el espacio más alejado de nuestra constelación,
Un naciente sol nos mira con atención,
No se ríe de nuestra amnesia
Nos se burla de nuestra inconsciencia,
Solo nos observa sabiendo cuál es nuestra próxima estación


6 nov 2013

Mi querida Nostalgia





Su rostro siempre estaba triste, ausente; con los ojos perdidos en algún lugar del horizonte. Nunca sonreía, y si lo intentaba, las lágrimas se apresuraban a galopar por sus mejillas hasta caer sobre su pecho.
No había nada que pudiera hacerla feliz. Por muchos momentos alegres que viviese, ella siempre lloraba sin ninguna razón. Sollozaba en la penumbra sabiendo que nunca encontraría consuelo en un cielo azulado o en una noche bañada de estrellas fugaces.
Era como una maldición adherida a su espíritu.
Y aquella desconsolada niña, que junto a mí se convirtió en mujer, me acompañaba allí a dónde quiera que fuese. Siempre estaba conmigo, a mi lado. Me agarraba de la mano y a veces e incluso me abrazaba con fuerza.
Era mi compañera, y aunque a mí no me gustaba su tristeza, sentía que no podía dejarla sola.
No hablaba mucho y no sabía mucho sobre ella, a pesar de que siempre la había conocido, sin embargo, en un intento de explicarme quién era, me dijo que se llamaba Nostalgia y que nunca podría dejar de ser mi amiga.